| LA FUNDACIÓN
San
Rafael tiene un pasado histórico riquísimo en
buenos ejemplos y muy interesante y variado intercambio poblacional
de estos últimos siglos.
Pasado el período de una vida nómade, de costumbres
recolectoras, de cacería y pesca libre e ilimitada
de LOS HUARPES, LOS PEHUELCHES y LOS PUELCHES, que habitaron
la provincia de Mendoza, llegaron los blancos y fundaron la
ciudad capital de la provincia en 1561.
Pero la parte sur de su territorio continuó en poder
de los aborígenes por más de dos siglos aunque
el gobierno había incursionado con sus milicias controlando
las ordas salvajes que se sentían despojadas de sus
propios derechos.
Recién en el año 1805 llegan a las riberas de
los ríos Diamante y Atuel las expediciones enviadas
por el Virrey Don Rafael de Sobremonte para fundar un asentamiento
capaz de contener los malones que azotaban no solamente a
los intrépidos colonizadores sino también a
los indígenas asentados en la zona que habían
asimilado las costumbres en la crianza de animales y una vida
más tranquila.
La primera expedición partió desde Buenos Aires
al mando de don Santiago del Serró y Zamudio, el militar
Esteban Hernández, a quienes acompañaba el geógrafo
europeo José Sourryere de Souillac -que traía
todos los elementos necesarios para la cartografía,
el análisis de los suelos y las aguas a fin de determinar
el mejor lugar para instalar un fuerte. Venían con
ellos un piquete de soldados blandengues y los caciques María
Josefa Roco, Cumiñan, Neculante y otros, que habían
viajado a la capital del Virreinato para solicitar la protección
de sus bienes, estimulados por el gobierno provincial.
La otra expedición partió de la ciudad de Mendoza
encabezada por el Comandante de Frontera don Miguel Telles
Meneses Sodré, acompañado por Fray Francisco
Inalicán y alrededor de cien soldados.
Ambos jefes expedicionarios conocían la zona. Telles
Meneses había presentado un proyecto para la instalación
de una fortaleza en las inmediaciones de los Ríos Diamante
y Atuel que en ese tiempo se juntaban en el lugar actualmente
conocido por Las Aguaditas o Negro Quemado. Por su parte,
Del Serró y Zamudio se dice que había unido
Negrete en Chile con la ciudad de Buenos Aires en tan solo
dieciocho días, cordillera de Los Andes por medio.
Instalado el campamento luego de una recorrida por la zona,
en el lugar que hoy se conoce como "Los Caracoles"
del Distrito 25 de Mayo, se realizó un "Parlamento"
al que asistieron numerosos caciques y jefes de tribus de
la región.
Los naturales accedieron a donar sus tierras para el trazado
de los caminos, la instalación de la fortaleza, los
cultivos y también para buscar en la Cordillera un
paso a Chile "con rodado". Los blancos se comprometieron
a custodiar la zona para evitar malones provenientes del sur
argentino y chileno que perjudicaban periódicamente
los bienes incluso de los aborígenes asentados en las
riberas de los ríos y arroyos. Los Jefes Militares
en anuencia con el Geógrafo convinieron en elegir un
lugar estratégico para la instalación del fuerte;
un terreno alto y seguro, el control de los pasos del río
Diamante que en verano era muy caudaloso, la visibilidad hacia
el sur desde donde provenían ios malones, la posibilidad
de derivar agua para riego. Contrariamente a lo que se suponía
pocos años atrás, en lugar de la propia confluencia
de los ríos, se ubicó a media legua del campamento
hacia el oeste, es decir en un pequeño valle muy pintoresco
entre los pasos Los Caracoles y de Romero (actual dique Galileo
Vítale), la histórica Villa 25 de Mayo.
A escasos metros del río Diamante, en su margen izquierda,
se trazó un cuadrado de ochenta varas de lado, iniciándose
la construcción el día 2 de abril de 1805, del
FUERTE SAN RAFAEL DEL DIAMANTE, bautizado así en homenaje
al Virrey
Don Rafael de Sobremonte. La Imagen de abajo es una representacion
del Fuerte. 
Esta
fecha es sin duda la más importante de la historia
sanrafaelina. Constituye el origen de la vida organizada,
la cuna de la civilización del surmendocino.
En base a los méritos acreditados, el Virrey y el Gobierno
de Mendoza, designaron PRIMER COMANDANTE DEL FUERTE a MIGUEL
TELLES MENESES, un portugués, que se había relacionado
con distinguidas familias de Mendoza y que merece una mejor
recordación en la historia sanrafelina. Lo acompañó
en esta verdadera cruzada el padre FRAY FRANCISCO INALICAN,
un sacerdote de origen arauco-mapuche del sur de Chile, que
fue su mano derecha, con una dotación cercana al centenar
de milicianos.
TRASLADO DE LA MUNICIPALIDAD
La
Legislatura Provincial, por Ley N° 282 del 2 de octubre
de 1903 fijó como cabecera del departamento de San
Rafael, el distrito denominado Colonia Francesa.
El 9 de octubre se reunieron por última vez en la Villa
el intendente Guillermo Aguirre y los Concejales, encontrándose
presentes: Iselín, Videla, Barrionuevo, Luna y Guevara
y ausentes José A.Quiroga, Alberto Herrero, Teodoro
J. Shestakowy Santiago Delgado.
El 4 de noviembre se efectuó la primera sesión
en la nueva morada con las mismas autoridades. A partir de
ese momento la Villa pasó a denominarse Distrito 25
de Mayo.
Don Rodolfo Iselín donó las tierras para la
Estación del Ferrocarril, la Municipalidad, la Plaza
San Martín, etc.
De allí surgió la hermosa y pujante ciudad de
San Rafael. En las dos
primeras décadas del siglo veinte había logrado
tan importante desarrollo económico el Departamento
que se comentaba que no había país en Europa
que no tuviera pedidos de autorización para emigrar
a la Argentina y uno de los principales destinos era precisamente
San Rafael, la "Región del Porvenir".
(Autores consultados: Narciso Sosa
Morales)
SAN RAFAEL: HOY
Paraiso de todos los Sanrafaelinos
En
la actualidad el departamento de San Rafael, es el polo urbano
más desarrollado del sur de Mendoza, declarado en 2.007
Capital Alterna de la provincia de Mendoza, cuenta con una
población de 280.000 habitantes, dentro de sus riquezas,
pueden destacarse las particulares condiciones climáticas
que hacen de este vergel un polo en constante desarrollo.
Las actividades que predominan son la vitivinicultura, siendo
de reconocido prestigio a nivel mundial, la calidad de sus
vinos y cepajes. Otras actividades no menos importantes son:
la fruticultura tales como el cultivo de durazneros, ciruelos,
perales, manzaneros, nogales y en los últimos años,
la implantación de olivares,
Además de contar con paisajes excepcionales tales como
el Cañón del Atuel, Cañon del Diamante,
Villa 25 de Mayo, entre otros, en los que se encuentran numerosos
espejos de agua que permiten la práctica de una amplia
gama de deportes acuáticos y la pesca deportiva.
La diversidad topográfica permite la práctica
de ciclismo de montaña y además se puede realizar
ciclismo de ruta, en sus ríos (Atuel) se puede practicar:
kayac, rafting… Otros deportes son: Rappel y Tirolesa,
Doki, Canoa, Col River, Trekking y Catamarán…
realmente el paraiso de todos los sanrafaelinos.
Posicionado a nivel nacional, como el Tercer lugar
más elegido en el país, ofrece una oferta hotelera
con más de 6.000 camas disponibles de manera permanente
y una oferta gastronómica de calidad internacional.
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